-

-
-
Imágen tomada de la Web
Página de Literatura Arte Opinión y Esparcimiento.
estoy muy pillao con esto y eso no es bueno ‡‡‡‡ ya me lo dijo uno ‡‡‡una vez ‡‡‡‡ como le cojas el gusto te vas quitando de las mujeres ‡‡‡‡ y no es lo mismo cuando se es soltero ¿entiendes? ‡‡‡ pero ya cuando estás casao y tienes hijos es otra cosa ‡‡ hay que andarse con cuidado ‡‡ porque las mujeres son muy listas ‡‡‡ uuuuhhh, son más listas que los hombres ‡‡‡‡ una mujer puede perfetamente con tres hombres, no te digo en lo sessual, sino que te quiero decir que una mujer le da muchas más vueltas a tres hombres que un hombre a tres mujeres, y luego se queda tan pancha ‡‡‡‡ joder, es que... ‡ entiéndeme, es como si estuviesen tirándome pa'trás ‡‡‡‡‡ y esto... ‡‡‡ esto empecé yo... hace como cuatro años, ‡ que me iba al campo ‡‡‡ noooo, coño, al campo no a la Casa de Campo, no, ‡ allá, al campo, a las afueras de Leganés ‡‡‡ y allí hay mucho de esto ‡‡‡‡ ¿cómo se va adónde? ‡‡ bueno, primero tienes que llegar al pueblo y luego irte a las afueras ‡‡‡ yo es que no soy de aquí, ¿sabes? soy de Leganés, ‡‡ quiero decir, soy de Toledo, pero vivo en Leganés desde hace un montón de años ‡‡‡‡ y una tarde me fui al campo, a pasear, ‡‡ porque estoy jubilado, ‡ no por edad sino porque cerraron la empresa y ahora estoy en el paro esperando la jubilación ‡‡‡‡ sí ‡‡‡‡ y claro, tengo mucho tiempo y me aburro ‡‡‡‡ y a mí me gusta mucho el sesso tú sabes ‡‡‡ y mi mujer siempre está poniendo pegas que si está cansada, que si no sé qué, que ahora no, que después ‡‡‡‡ y yo soy muy caliente, tío ‡ ¿ves cómo la tengo? ‡ joder, me has puesto a tope ‡‡ ¿qué es lo que tienes tú? ‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡‡ entonces allí un chico de unos treinta años me vio meando y no sé, parece que le gustó, ‡‡‡ y empezó a darme vueltas ‡‡ y luego vino otro ‡‡‡ y este chico venga a dar vueltas, y vueltas, y vueltas, hasta que ya se me acercó y me dijo que le gustaba ‡‡‡‡‡‡‡ y estoy pillao con esto, tío, ‡‡ pero es como si me tiraran pa'trás ‡‡‡‡ no, no tú, hombre, no ‡‡‡ tú sabes, es como si de la camisa me estuvieran..., algo que me frena, yo qué sé ‡‡‡‡ tú... ¿siempre has estado metido en esto? ‡‡‡ quiero decir, ¿cuándo fue que te metiste? ‡‡ bueno, sí, ya sé que no es una profesión ―aunque tú todo lo haces de academia, eehh... ¡hay que joderse! ― ‡‡‡‡‡‡‡ ¡a los catorce años! casi un niño, ¿no? ‡‡‡ puff, pues sí que tendrás experiencia entonces ‡‡‡‡ ¿y nunca te has casado? ‡‡‡‡‡‡‡‡‡ sí, pero no te creas que es tan fácil porque uno se pilla con esto y luego llegas a casa y claro, ya no puedes responder como si no hubiera pasado nada ¿me entiendes? ‡‡‡ y la mujer es muy lista, ¡joder, que si es lista, la muy cabrona! ¡no veas tú! ‡‡‡‡‡‡ no, sí, ‡‡‡‡ hombre, tampoco me voy al campo todos los días ‡‡‡‡ pero uno va acostumbrándose a esto y luego termina haciéndole ascos a la mujer ‡‡‡‡‡ yo no ‡‡‡‡ yo sólo conocí esa mujer, me casé, y he tenido cuatro hijos ‡ me queda uno soltero en casa ‡‡‡‡ hoy dije que iba a dar un paseo por áhi y mira dónde estoy ‡‡‡ aquí ‡‡‡‡‡‡‡ yo nunca había hecho esto ‡‡‡‡‡ no, tío, lo del campo no ‡‡‡‡ lo de venir a una pensión con otro tío ‡‡‡‡ sí, fui yo el que insistió ‡‡‡‡‡‡‡ pero es que esto había que saciarlo ‡ o ¿tú crees que me iba a quedar así? ‡‡‡‡ y porque mi mujer se fue al pueblo y yo me quedé con el chico más pequeño ‡‡‡‡‡‡‡ pero ¡vaya corte! ‡‡‡‡ que vale, que fui yo el que dijo de llamar al timbre, si yo no te echo la culpa a ti ‡‡‡ lo que quiero decirte es que yo no acostumbro hacer esto ‡‡‡‡‡ ¿que tú tampoco? ‡‡‡ ¿y cómo conocías la otra pensión? ‡ ¿dos o tres veces na'más?... ‡‡‡‡ oye, no te cabrees, ‡‡‡ ya sé que no eres mi mujer ‡‡‡‡ mi mujer está en el pueblo ‡‡‡‡‡‡‡ pero la hemos pasado bien, eh?! ‡‡‡ la estamos pasando de puta madre, tío ‡‡ eres de lo mejor que he conocido en esto ‡‡‡ eso que me has hecho con el pecho... puff, casi me vuelves loco me has dejado chaflado ‡‡‡‡ ahora me entra sueño ‡‡‡‡‡‡‡‡ joder, esto me tiene pillao, no sé qué voy a hacer ‡‡‡‡ no, claro, si no es todos los días ‡‡‡‡‡ para ti es natural ‡Ở‡Ở‡Ở ‡‡‡‡ no, no es que yo sea dramático ‡‡‡ pero no es lo mismo, ‡‡ tú entiendes, estar soltero a tener una familia ‡‡ cualquiera te ve por la calle y luego comenta, ‡‡ porque la gente te lo dice ¿sabes?: "oye, ayer te vi en Madrid con uno", no creas tú que se cortan un pelo ‡‡‡‡ sí, vale, si tú no tienes pluma ‡‡‡‡‡‡ es que también hubo una mujer ‡‡‡ sí, ‡‡ otra ‡‡ otra además de la mía ‡‡‡‡ yo estaba en un bar y ella también y nos pusimos a hablar y nos enamoramos ‡‡ y luego se supo que era viuda ‡‡‡ sí, ya lo dejé, acabé con eso ‡‡‡ por miedo ‡‡ allí mismo en Leganés ‡‡‡ porque cualquiera te ve ‡ uno se cree que no, ahora mismo andábamos tú y yo por esta calle y yo no vi a nadie, pero nunca puedo estar seguro de quién me ve a mí, no sé de dónde sale la gente ‡‡‡ y luego, la mujer y los chicos comienzan a hacerte preguntas y cuando vienes a darte cuenta ya estás enredado y no sabes explicar nada ‡‡‡‡ pero sí que hemos pasado un buen rato ‡‡ ¿tú no? ‡ ¡joder, qué tío! ‡‡‡‡ Ángel ‡‡‡‡ que cuántos años tengo ‡‡ tú, ¿cuántos me echas? ‡‡ más o menos ‡‡ 54 ‡‡‡ lo de la jubilación fue anticipada ‡‡‡‡ trabajaba de camarero ‡ bueno, cocinero y camarero éramos una chica, un chico y yo, pero yo cocinaba también y les servíamos sólo a los jefes de la fábrica ‡‡‡‡ sí, claro que me gusta ‡‡ lo haces muy bien ‡‡‡ joder, tío, no hay nada como esto ‡‡‡ ¿tú sabes que no es lo mismo una mujer que un hombre para esto? ‡‡ que sí lo sabes, ‡ entonces ¿has estado casado? ‡‡ ¿y cómo entonces? ‡‡‡ ah, ¿es que tú eres bissesual también? ‡‡ ¿pero no dices que a los catorce años estuviste con otro tío más mayor que tú? ‡‡ ¡en menudo lío se habría metido si os pillan, eh! ‡‡‡ y luego tuviste novias y todo eso ‡‡ pero ya después te decidiste por los tíos, ¿no? ‡‡‡ ¿y eso? ‡ ¿te gustaban más? ‡‡‡ ja, te siguen gustando, qué cabrón ‡‡‡‡ ¿yo te gusto? ‡ ¿sólo un poco? ‡‡‡ ¿no estás enamorado de mí? ‡‡‡ qué se yo, la gente se enamora a primera vista ‡‡‡ no, yo no ‡‡‡ es distinto cuando se tiene familia ‡‡‡ no, si tú no estás pidiendo nada, ya lo sé ‡‡‡‡ pero no es bueno estar solo ‡‡ ¿siempre has vivido solo? ‡‡‡‡‡ ¿y eso funciona como un matrimonio normal, como una mujer y un hombre? ‡‡ ¿hasta con cuernos y todo? ‡ ¡joder! ‡‡‡‡‡‡‡ sí, claro, si se quiere hasta a un perro, cómo no vas a llegar a querer a otro hombre
¿y por qué quieres marcharte ahora? ‡ ¿qué mosca te ha picado? ‡‡ ¿acaso no la estamos pasando bien? ‡ ¡pero si estamos de puta madre, tío! ‡‡ y ya pasamos el corte de entrar ¡vaya corte, eh! ‡‡ aunque la mujer parece acostumbrada, ¿no? ‡‡ y hasta el niño cuando se quedó con los carnés ‡ y luego el viejo que pasó con las herramientas ‡‡ anda, que no fue mala idea la de insistir; si es por ti, nos habríamos perdido esto después de lo de la pensión que tú decías ‡‡‡ joder, llevaba doce días sin hacer nada ‡ pero esto vale para un mes ‡‡‡‡‡ no entiendo por qué quieres irte, ‡‡‡ aunque no es bueno ‡‡ no es lo mismo estar soltero, ¿sabes?
ya me lo dijo uno: si te pillas a tope con esto, te vuelves ‘mossesual.
-
-
Otros poemas de DLG., en Efory Atocha, Aquí, Aquí.
-
David Lago González vive en España. Coordina los blogs, Indicios de Desorden, El Penthause de Heriberto, Strawberry fields forever, you know, the place where nothing is real...

Hemos poblado la tierra –esta tierra– del eco
donde fluye tu aliento,
en latidos que conversan su círculo
cual si diferente fuera la misma caída de las hojas
y el brotar de verticales ramas bajo la espalda.
Cuanto cae y resurge pasa por mí: este pecho
que necesitó del fuego para sonar como un cristal
no cede en su moldeable condición; entre los dedos adquiere
el ritmo pendular de la marea nominada respiración y tras ella
ese peculiar deseo de agotar flujo y reflujo.
-
Somos: del mismo material por tantos pies hollado,
suelo, vasija, techo,
y esta necesidad de fuga nos da manos para modelar en nuestra carne
la fugaz esperanza del ciclo.
Ad líbitum.
-
-
al principio, con su estilete de temporalidad aguda, el verbo.
mueca sin más patria que el camino,
quiebra los pies del redentor, descalzos y polvorientos -nadie
vino a lavar sus pecados- mientras el cabelludo pájaro despierto
anida entre las marsupiales hierbas del deseo. pájaro kiwi,
soy Paganel estirándome sobre la certeza, incierto y tatuado,
de cuántas partes estaremos hechos - qué rescoldos
tendrán las grutas agnosticables del repartirse. Estas manos, miope indecisión,
buscan la verdad, pero dónde se hallará.
entonces
pienso en los puentes que se besan por encima y por debajo,
arbitrariedad de carne y reflejo, mi rostro
tiene que obligatoriamente darse de rostro con la espuma irregular de kiwi,
tiene que saltar al centro de la danza la saliva, para en noción de alquimias
trocarme la serpiente cuya mordida cola no es otra
que la cola de la serpiente que muerde. vuelven las ecuaciones
a diluir lo indescifrable, soy Paganel y no recuerdo otros continentes
(he olvidado también los contenidos), en el pasto de mi pecho
un ave caminadora bebe la copa, bebo también
esa multientidad en que ser ave, mártir, mano o hilandero
insinúa extremos actos y el fuego
cubre todo el espacio negativo domeñado
por el redentor y su kiwi, por el sediento que paladea reflejos en la otra orilla
de un rio tan lento y posesivo como la duda.
junto a esta geografía intento enlazar el sustantivo, no vayan a ser
los malos ejemplos de la pluma de ganso
cenizas en la llama de este azúcar y el inmóvil versículo de acero
busque quebrar alguna muñeca ensimismada.
-
mientras, giro en la risa de Hegel y con mi espalda bajo el cielo
discurro a dónde irán las aguas que me atrapan.
-
Seca tu guadaña, temerario. Hay sangre por doquier; o tinta, a más decir,
ella nuestro oficio supuestamente perpetúa. Mas no se dejan apresar
estos lomos henchidos de bonanza por el mero filo del calígrafo. Tienen
los vocablos sumados esquiva condición, se les deja ver
un ala de pronto, una bisagra o un balanceo.
Pobre oficio de vate que urde animales prófugos a su antojo supuesto, déjalo
reclinado bajo la nimia luz, con el dedal lleno de agujeros, jamo
con que captura la noche en un vaso de té. No logra nada, salvo mitigar
una sed por definición inagotable y partir
dando tumbos rumbo al camastro de tablas y pergaminos
a dormir el sueño del párrafo bordeando la colina y él bajo una fronda,
silabeando un caramillo.
Hay tinta por doquier; o sangre, digo yo, mientras más conocemos las palabras
menos se dejan tocar con la mano, suelen
morder o dar portazos cuando no herirte
con la tímida quemadura del silencio.
-
Sobre Andrés Mir, Aquí.
Otras colaboraciones de AMir en Efory Atocha, Aquí, Aquí...
Foto tomada de la Web
El debate en torno a los sucesos recientes en honduras es más “acomplejado” que complejo. Hay dos realidades bastante difíciles de controvertir: 1. Que el señor Zelaya estaba socavando de manera inaceptable la institucionalidad democrática de Honduras, así como violando varias leyes y normas constitucionales. 2. Que como consecuencia de lo anterior, sencillamente, se le orquestó un golpe de estado. Ambas cosas son repudiables. Es así de sencillo. El apego a la ley. Nada más. Pero la realidad nunca es sencilla. Los intereses y las pasiones generan otras variables y como resultados otras realidades.
-
Empecemos por los medios: si bien es cierto que he leído numerosas columnas de un equilibrio y una mesura encomiables, en otras no tanto y en algunas todo lo contrario. Incluso en analistas que hacen análisis bastante objetivos hay sesgos que no me parecen convenientes. Calificar de golpe de estado las acciones del presidente Zelaya es una imprecisión que le hace un sutil favor a los militares que expulsaron en pijamas al presidente. Puede haber violado la constitución (y eso es grave), haber violado las leyes, y haber polarizado criminalmente a la sociedad hondureña, y por ello deberá responder, pero no dio un golpe de estado. Las diferentes instituciones de la sociedad hondureña tenían suficientes herramientas para impedir las pretensiones del presidente, para enjuiciarlo y condenarlo. Pero no lo hicieron, recurrieron a la fuerza. Muchos columnistas con lo uno justifican lo otro, cuando lo justo sería decir: “Ni el burro ni el que lo arrea...” Otros, como Carlos Alberto Montaner, afirman que el golpe militar no es tal cosa.
-
En este contexto encontramos demócratas de ocasión, impregnados de un relativismo moral que permite condenar los golpes de estado pero solo los que afectan a los gobernantes con los que se simpatiza, los otros no son golpes o son excusables; que permite denunciar el modelo autoritario y caudillista que anda en boga por Suramérica torciendo constituciones con ilegalidades de diverso tipo, pero solo cuando lo practican políticos de izquierda, cuando lo hace uno de derecha como Alvaro Uribe eso no es condenable. Muchos, asumiendo que los amigos de mis enemigos son mis enemigos aplauden la ruptura institucional como si el fin justificara los medios.
-
Con los políticos es más patético. Los gobiernos del grupo del ALBA tienen una agenda en muchos puntos divergente con la de la OEA o la ONU, ellos rechazan el golpe, pero no ese modelo de democracia plebiscitaria o de “opinión” que ya hace carrera en Suramérica. El revoloteo de Chávez es, además de burdo, inconveniente. Un presidente no puede hablar de “derrocar” a otro, así este sea un golpista. El consenso en torno al repudio al golpe puede malograrlo él más que nadie, porque ese consenso no es una patente de corso para impulsar agenda la agenda bolivariana y el ego caudillista. Raúl Castro pide al presidente Obama hechos. ¿Qué hechos? ¿Una intervención? ¿Un bloqueo? ... Umhhh.
-
En todo este proceso hay un gran perdedor: la democracia. Pierde por lado y lado: pierde cuando un distorsionador de la democracia como Zelaya termina siendo visto como víctima y pierde también cuando un sentimiento antiplebiscitario o antichavista lleva a hacerse el de la vista gorda ante un golpe militar. Pero pierde sobre todo, al suceder una vez más que las discrepancias políticas se solucionan con las armas.
-
Cuando las armas son las que deciden las diferencias políticas, termina validándose la vía armada para la consecución de objetivos políticos. Como he dicho antes a algunos amigos: esa concepción de las armas como validador último de las diferencias políticas abre las puertas a los golpes militares y al surgimiento de movimientos armados subversivos, fenómenos típicos de una etapa que creíamos estar en camino de ser superadas.
-
Nota: Acabo de escuchar por radio que las emisoras en este momento están todas encadenadas transmitiendo mensajes del gobierno. De ser cierto sería una censura coherente con el manejo militar del asunto.
-
-
Otros textos de JACamacho en Efory Atocha, Aquí, Aquí, Aquí...
Llueve la boca
que alguna vez besó tus manos
tu cuerpo se inclina hacia las cenizas
-
ajedrez que cubre
------------------la piel resplandeciente
-
pies elevándose en acrobacia circular
pero no es el mismo fuego
ni siquiera la rispidez del viento
es algo
-
---¿el verde?
----------¿ la sierra?
-
No lo sé
-
Hay una presencia que toca
y al hacerlo se ofrenda
para que tu cuerpo
—ése que refieres astilla—
sea pálpito y risa
ruido de tela semejando cascada
o sortija perdida en la vendimia de otoño
-
Sea yo la que me enraíce en tu pecho
-----------y me sacie la boca
-----------para preñar de soles
--------------------------los días inhabitados.
-
Y tú te deslices
en tus innumerables nombres
para no ser pronunciado.
-
-
Mientras que en el refrigerador cantan mil pájaros
voy caminando por la casa
en rastro fatigado de tus señas
cada una se hunde
rasgando la arista de mi cuerpo
que sabe su límite en la frontera de tu labio
-
y me duelo
--------------y me conduelo
hasta demorar lo último del ritmo
porque no hay quien ampare la noche
ni atraviese lo vivido
aún del requiebre de la memoria
-
piel sobre piel
---------me allueven los días
y es en su silencio
donde comienzo a distender
la espera y el alba
-
aunque no sepa el sentido
sé que el centro se templa
ante la ofrenda del pálpito
-
todo se aquieta
hasta el silbo haciéndose huella
y lo sabemos
-
ni siquiera el abrazo salva del vértigo.
-
-
Otros poemas de MBernández en Efory Atocha, Aquí...
-
Mariana Bernárdez, www.marianabernardez.com, sus últimos títulos publicados en poesía Liturgia de águilas. México: Col. José Yurrieta Valdés, Universidad Autónoma del Estado de México y Editorial La Tinta del Alcatraz, (2000); Sombras del fuego. México: Col. Punto Fino, IPN, Fundación Alejo Peralta y SEESIME, (2000); y en ensayo María Zambrano: acercamiento a una poética de la aurora. México: Col. Alter Texto. Teoría y Crítica del Departamento de Letras de la Universidad Iberoamericana, (2004); La espesura del silencio. México: Col. Cruce de Milenios, crónica de nuestros días, (2005); y Bailando en el pretil. México: Universidad Iberoamericana, (2007).
Foto: José Coria.
Esta noche, cuando llegue el comerciante, su anchurosa billetera de ventanas entrecerradas a nuestra calle y ese gesto de ofrecernos el desprecio al más alto de los precios, allí estaremos para mirarlo: con estos ojos.
Esta noche, y será el mismo diálogo de siempre, tomaremos café y quizás hasta se discuta sobre las últimas corrientes en la palma de la mano, los archipiélagos del destino en la borra ejecutada, las nimias razones para reiterar el ciclo de la sed: con estos ojos.
En la queda mesa, el asombro de las tazas nos dirá que –nunca– es tarde para la retirada, que fiesta en casa de pobres, que etcétera mientras nos resistimos como la primera vez porque jamás resulta último el llamado para acudir a su propia puesta y ser espectadores: con estos ojos.
Y quizás amanezca alguna luz en su partida: son tan pequeñas estas paredes, nuestro juego a ser útiles entre la desesperanza que cobijan; pero siempre será lo mismo, se llevará nuestro aliento dejándonos con las manos sin corrientes ni destino, y allí estaremos.
Con estos ojos.
-
-
Y díjome el Maestro: --De una rara aleación
de plata, cobre y otros metales secretos fabricaban los antiguos
unas minúsculas campanas de voz dulce como la espera,
destinadas a espantar la muerte del hombro de los enfermos.
Mas como ella, la persistente, lograba de algún modo penetrar
entre los barrotes del sonido y huir silenciosa con su presa,
no faltó quien comenzase a sospechar que las campanas
la llamaban más que espantarla.
Sosteniéndola entre el pulgar y el índice despertó su canto: --Por edicto
fueron sustraídas de los mortuorios, desterradas de las casas,
proscritas de la vida común. Temía el enfermo que las veía llegar,
humildes sobre una palma polvorienta como el camino
que sube del arroyo. Tampoco sabe nadie cómo se perdió
la ciencia de fabricar esas risas que finalmente invocaban a la vida,
malogradas por el empeño de subvertir su vocación de trino
en rugido alertador de guardián.
Entonces –guardó el Maestro la campana en un cofrecillo de sándalo
y se viró hacia mí, tan vacías y plenas sus manos como las del recién nacido
y una sutil sombra posada en el hombro–
prefirieron los antiguos inventar la medicina, esa pobre ciencia
a la larga condenada al fracaso.
-
-
Dejó esta voz sobre mi espalda huellas: más bien pisadas,
o quizás del látigo la saña, pudo haber sido
esa ligera inclinación del labio, o mejor
los dientes de la lengua detrás de los dientes. Era su voz
(mira bien la cicatriz) de un alarmante peso y tal naturaleza
balanzas multaba.
-
Más que su voz llovían codornices, bajó el fuego del pedestal
y los demás en callada observancia asentían como ramos de flores
al doblar de la esquina; más que ese timbre quedo y sentencioso
llovía el polvo sin amor de los poetas enterrados con honores militares;
la caducidad de la gloria limpiando su pico sobre mi otro hombro, el intacto.
-
-
Otros textos de Andrés Mir en Efory Atocha, Aquí...